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UNA EX DOCENTE DE AMÉRICA SE METIÓ EN LA POLÉMICA GENERADA POR TANTOS DÍAS DE PARO EN LA EDUCACIÓN

Alicia Moreno, quien vive en la calle Pellegrini de nuestra ciudad, fue docente durante gran parte de su vida y en estos días donde hay opiniones muy encontradas entre los propios papás de los alumnos que concurren a los distintos establecimientos educativos en Rivadavia, esta mujer quiere dejar sus reflexiones de lo que se está reflejando en la sociedad.

“Siempre quise creer que el acceso a la educación (la mejor) era un derecho adquirido pero ahora, en los últimos años, me estoy dando cuenta que es un privilegio de un sector cada vez más reducido.
Las luchas por los mejores haberes (por cierto, valederas) se han venido sucediendo en los últimos años, principalmente en los últimos meses que, por calendario, deberían iniciarse las clases.
Siempre opiné que si bien el derecho a huelga es constitucional deberíamos utilizar la creatividad (hablo desde mi experiencia docente) para efectivizar las quejas llegando realmente a los responsables de esta situación y no convertir en rehenes a los alumnos y su familia, abriendo cada vez más la brecha entre escuela pública y privada.
La figura del maestro (sin entrar en generalidades que siempre son injustas) se ha ido deteriorando.
Del maestro líder y respetable se ha ido bajando en estima y consideración pues a través de los tiempos y atravesando diversas crisis sociales y económicas se le han ido exigiendo tareas para las que, yo creo, no ha sido preparado o destinado. Y así ha sido, psicólogo, contenedor, alimentador, enfermero y educador a ultranza (sin considerar que la educación primera y la formación de valores comienza en el hogar).
Hoy el maestro, en su gran mayoría, no es verdaderamente respetado y me atrevo a decir que salvo una fuerte personalidad propia para imponerse no se le brindan adecuadas herramientas para hacerse respetar. Lógicamente que el respeto debe ser recíproco y ganarlo día a día con actitudes y decisiones coherentes y justas. Alguna vez, en algún discurso por el Día del Maestro mencioné que los “apostolados” en los tiempos que corrían (hace de esto más de 15 años) no tenían vigencia y que el maestro además de su vocación y de su amor por su tarea tenía necesidades concretas y reales. (Alguno opinó: “¡es muy fuerte!”). El tiempo me fue dando la razón y hoy comprobamos que el dinero es el factor dominante en ámbitos de la salud, el deporte, la educación, etc.

Y de estas necesidades (¿o es ambición?) surgió el «Docente Taxi» capaz de desempeñarse en tres puestos diarios.
Aquí, en América, hay 4 escuelas primarias públicas funcionando en muy buenos establecimientos y muchas veces con docentes que también se desempeñan en las privadas.
¿Por qué entonces tantas demandas por las privadas que solo son 2? Un motivo, adivino, son los paros repetidos y otro, lo pregunté y me contestaron “la falta de disciplina”.
Entonces AUTORIDADES, me refiero “a las de arriba”, ayuden al maestro en la escuela pública, respáldenlos, eleven su imagen, exijan y asesoren, hagan que los respeten, no sean cómplices del deterioro.
Me creí en la necesidad de expresarme, fui y seré siempre MAESTRO y si lo hago es por la pena que me producen estas eternas luchas aparentemente sin solución.
De todas maneras, equivocados o no en los métodos, apoyo sin dudas a los maestros en sus demandas”.